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miércoles, 23 de febrero de 2011

LOGROÑÉS 3-4 REAL MADRID 20/03/1994

De RM

20/03/1994
Vigésimo novena jornada : En Logroño (Las Gaunas)
C.D. LOGROÑÉS - REAL MADRID C.F. 3-4
Árbitro : Díaz Vega
Goles : E.F. Romero (57’), Juanma (78’, 82’)
Prosinecki (21’), M. Vázquez (41’), Hierro (63’), Sanchís (72’)
C.D. LOGROÑÉS :
Lopetegui; Dulce, Mandía, Herrero D. (Juanma, min. 45), Antón Ll.; José Ignacio,
Martín I., Poyatos, Romero; Iturrino, Salenko.
(Entrenador: Carlos Aimar)
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Velasco, Alkorta, Sanchís, Luis Enrique; Míchel, Hierro, Prosinecki,
Martín Vázquez; Butragueño (Milla, min. 75), Zamorano (Dubovsky, min. 55).
(Entrenador: Vicente Del Bosque)


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lunes, 27 de diciembre de 2010

REAL MADRID 0-1 BARCELONA 07/05/1994

De BLOG BLANCA EFEMERIDE

07/05/1994
Trigésimo séptima jornada : En Madrid (Santiago Bernabéu)
REAL MADRID C.F. - F.C. BARCELONA 0-1
Árbitro : Urío Velázquez
Goles : Amor (77’)
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Chendo, Alkorta, Hierro, Marcos; Míchel, Milla, Prosinecki,
Martín Vázquez; Butragueño, Zamorano.
(Entrenador: Vicente Del Bosque)
F.C. BARCELONA :
Zubizarreta; Ferrer (Eusebio S., min. 66), Koeman, Nadal, Sergi;
Stoichkov, Baquero, Guardiola, Amor; Iván I. (A. Goicoechea, min. 74), Romario.
(Entrenador: Johan Cruyff)


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jueves, 23 de diciembre de 2010

FC LUGANO 1-3 REAL MADRID 29/09/1993

De BLOG BLANCA EFEMERIDE

DIECISEISAVOS DE FINAL (VUELTA)
Fecha: 29-9-93; Estadio: Cornaredo (Lugano)
FC LUGANO (SUI) - REAL MADRID CF 1-3
Arbitro: Ashby (Inglaterra).
Goles: 0-1 40m Hierro, 1-1 61m Subiat, 1-2 80m, Zamorano
1-3 87m Zamorano.
FC LUGANO, 1 :
Walter, Morf, Galvao, Andreoli (Pelosi 61¨), Fernández (Expósito 46¨),
Kaeslin, Panzavalli, Colombo, Fink, Subiat.
REAL MADRID, 3 :
Buyo, Nando, Alkorta, Sanchís, Lasa, Michel, Milla (Dubovsky 71¨),
Hierro, Luis Enrique, Alfonso (Prosinecki 59¨), Zamorano.



El Madrid alivia sus dolores

El equipo de Floro consiguió un resultado aseado ante un rival limitado

MABEL GALAZ ENVIADA ESPECIAL - Zúrich - 30/09/1993


El Madrid encontró alivio en la casa del débil. No es una cura definitiva, pero sirve para calmar dolores un par de días. No fue preciso más. Este equipo pide ahora tranquilidad, un par de resultados favorables y quitarse de encima la sensación de caminar alrededor de la horca. Ni siquiera necesita dar espectáculo. De momento, le basta con creérselo él mismo. Por ello, el equipo de Floro aplicó espíritu positivista y resultó claro ganador en un partido residual, una eliminatoria molesta de las que odian los jugadores, desprecia la afición y disfrutan los directivos, por aquello del viaje.

Cada equipo se aplicó a la faena con su respectiva carga anímica: el Madrid a demostrarse a sí mismo que sigue siendo alguien; el Lugano, a dorar la honrilla con una victoria inútil ante un histórico de Europa. Diferentes conceptos, diferentes situaciones y un abismo entre la calida de uno y otro. Fue un partido, al fin, lógico, más o menos aseado, pero exento de crispación, blando, tibio, justo lo que hacía falta para no volver otra vez a Barajas por la puerta de los derrotados.

El Madrid, con más en juego, puso más, y ganó al fin. Así de sencillo. El balón fue de su propiedad, las ocasiones también. Todo, en definitiva. Su fútbol no fue pulido. Tampoco brillante. Efectivo tan sólo, pero suficiente. Se trataba de recordar el 3-0 del partido de ida y dedicarse a un trabajo efectivo, sin prisas, con la tranquilidad de saberse y ser el mejor.

La alineación sufrió algunos cambios, pero fueron una simple anécdota ante un rival que dejó el partido convertido en un monólogo madridista. Las gradas, casi vacías, sin voltaje, con un público consciente de que allí sólo podía haber un ganador, permitieron al Madrid jugar sin el acogotamiento de sus últimos partidos. Esta vez los fallos no obtenían la recriminación del Bernabéu, dolorosa y penetrante como pocas. Esta vez los pitos eran los lógicos, los de siempre, los del rival. Y los gritos de ánimo, que también los hubo -la emigración no falla-, estuvieron exentos de maldad, limpios de la tensión de los últimos días.

Goles al fin

Los goles fueron de gran brillantez. Hierro desempolvó sus oxidados lanzamientos desde fuera del área y marcó el primero. Fue una acción que dejó la eliminatoria totalmente despejada y permitió afrontar el resto del encuentro sobre un colchón. Después llegó Zamorano, con su bota afilada, como antaño, y logró el segundo. Fue una jugada de las suyas: anticipación y precisión.

Y más tarde, cuando ya el Lugano peleaba con más adrenalina que neuronas, el chileno rescató su carrera veloz y cerró la cuenta. El delantero dedicó sus tantos a Benito Floro, por la confianza que en él había depositado el entrenador a pesar de su mal momento de forma.

El último gol madridista llegó cuando el Lugano ya jugaba con más adrenalina que neuronas. Subiat había conseguido un gol para el honor que hizo soñar a los suizos con la posibilidad de cerrar el partido con victoria o empate. Una cuestión de orgullo, que no de otra cosa.

El equipo suizo arrancó con la convicción de estar derrotado de antemano, pero intento poner nervioso al Madrid. No pudo. El balance final fue positivo. El equipo de Floro recobró la compostura y se fue a los vestuarios con la idea de que no es tan malo como apuntan los recientes resultados. Cuestión de fe, al fin y al cabo.


Mendoza: "De esta nave, el úItimo que se baja soy yo"

El presidente blanco llama "grupo de amiguetes" y "ratas" a la oposición

M. G. - Zúrich - 30/09/1993


Ramón Mendoza, el presidente del Real Madrid, confirmó ayer, antes del partido contra el Lugano, que está en marcha un plan "de medidas internas para la mejor proyección y funcionamiento del club" y aseguró que, por ahora, debe guardar silencio sobre su oferta a Inocencio Arias, hasta hace dos semanas secretario de Estado para Asuntos Exteriores, para el cargo de director general de la entidad. Mendoza afirmó que no ha pensado en la dimisión: "De esta nave, en estos momentos, el último que se baja soy yo".Tras el partido contra el Lugano, el presidente blanco confió en una recuperación anímica de los jugadores. Sin embargo, se mostró molesto por el trato que recibió de un sector del público el pasado domingo en el estadio Santiago Bernabéu: "Que me llamen ladrón y sinvergüenza me parece una canallada. Eso no es madridismo. Me molesta el insulto gratuito".
Mendoza, que en los últimos días ha limitado sus comparecencias en público para hablar del Madrid, rompió ayer su silencio: "Este colectivo es mejor de lo que la gente piensa y algún día dará su verdadero valor. Al Bernabéu salen atenazados. No hay una razón lógica para lo que está pasando". El presidente del Madrid cree que los fichajes no han sido todo lo efectivos que habría deseado.

Mendoza no oculta su malestar por haberse centrado en él las iras de los aficionados madridistas. "Cuando el equipo gana es cosa de los jugadores y del técnico. Los fracasos son para el presidente. Eso me parece una injusticia muy grande. En este momento soy el presidente para mal, pero lo asumo y lo admito", asegura. Aun así, mantiene que no ha pensado nunca en marcharse: "Yo me voy cuando las obras terminen. Catorce meses, todo lo más. De esta nave, en estos momentos, el último que se va soy yo".

Silencio sobre el futuro

A pesar de confirmar que la junta directiva trabaja en un plan de remodelación interna del club para el que se ha elegido a Inocencio Arias como director general, el presidente madridista no quiso entrar en detalles: "No puedo confirmar ni desmentir. De momento, guardo silencio. Es lo de siempre en este país. Hasta que ha aparecido esta noticia se trataba de una persona de gran prestigio. Ahora, a lo peor, con esta noticia ya no es así. Estas medidas proyectadas se darán a conocer días antes de la asamblea de compromisarios del 24 de octubre. En esta sesión, la oposición tiene previsto presentar batalla a la actual directiva. "Son un grupo de amiguetes que son unas ratas", dijo ayer Mendoza en referencia a este colectivo. "No aparecieron cuando ganamos la Copa del Rey o cuando vencimos en las semifinales de la Copa al Barcelona o cuando estábamos a punto de ganar la Liga".


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sábado, 18 de diciembre de 2010

REAL MADRID 3-1 BOCA JUNIORS 19/05/1994 Copa Iberia (ida)

De años 90

19 mayo 1994. I COPA IBERIA. En Madrid (S. Bernabéu)
REAL MADRID - BOCA JUNIORS (ARG) 3-1
Arbitro: Checcarini (Italia)
Goles: 1-0 Hierro 34´, 2-0 Morales 70´,
3-0 Morales 79´, 3-1 McAllister 85´.
Real Madrid:
Buyo; Chendo, Hierro, Alkorta, Lasa (Fernando 75´);
Michel, Milla, Prosinecki (Sandro 45´), Martín Vázquez;
Dani (Morales 57´), Zamorano,
Boca Juniors:
Navarro Montoya; Soñora, Simón, Moya, McAllister,
Peralta; Saldaña, Sergio Martínez (Pogany 3´),
Da Silva (Carranza 57´); Marcico, Basay (Tapia 45´).

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viernes, 17 de diciembre de 2010

REAL MADRID C.F. 2-1 RACING CLUB DE SANTANDER 06/10/1993

De años 90


06/10/1993
Sexta jornada : En Madrid (Santiago Bernabéu)
REAL MADRID C.F. - RACING CLUB DE SANTANDER 2-1
Árbitro : Fernández Marín
Goles : Butragueño (80’), Míchel (90’ de pen.)
Radchenko (37’)
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Luis Enrique, Sanchís, Alkorta, Lasa (Butragueño, min. 46);
Míchel, Hierro, Milla (Villarroya, min. 63), Dubovsky; Alfonso, Zamorano.
(Entrenador: Benito Floro)
REAL RACING CLUB DE SANTANDER :
Ceballos; Torrecilla, J.M. Merino, Pablo Alfaro, Gelucho; Popov, Zigmantovich,
Quique Setién (Esteban Torres, min. 63), Geli; Radchenko, Michel Pineda
(Roncal, min. 48).
(Entrenador: Javier Iruretagoyena)

Michel provoca la catarsis

El Madrid estuvo a punto de repetir sus desastres anteriores, pero se recuperó al final

SANTIAGO SEGUROLA - Madrid - 07/10/1993

El miedo escénico, pero con el calcetín vuelto. El Madrid necesita en estos días un teórico para desarrollar una tesis solvente del equipo y sus tendencias autodestructivas. Tuvo que mediar la vieja sociedad Michel-Butragueño para provocar la catarsis en un estadio que estaba a punto de declararse zona catastrófica.El partido había entrado en la fase crepuscular y el Racing ganaba. El Madrid se sentía colgado en el vacío, con el público cargando armas y la abierta sensación del desastre en todos los rincones del Bernabéu: en el césped, en las gradas y en el palco de autoridades. Los síntomas eran alarmantes. Villarroya había sido llamado para levantar el partido, y así estaba la cosa. A toque de corneta, el Madrid se dispuso a asaltar el área de Ceballos, los jugadores con el corazón encogido y el público al borde de la insurrección. Pero en medio de la agonía, se hizo la luz en el campo. Michel y Butragueño interpretaron la pieza que les ha dado fama desde juveniles. El pase desde el callejón del ocho y el viaje de Butragueño al corazón del área. Luego, el pase a la red, la. comunión con la hinchada, la explosión, la épica, y todo eso.

El gol marcó la divisoria del partido. Hasta la hora del buitre, el Madrid había padecido todos lo rigores de los partidos anteriores en el Bernabéu, un escenario imponente que ahora sólo sobrecoge a su propietario. La incomunicación del equipo con su hinchada es de tal calibre que el Madrid se siente perseguido en su cancha. Es un equipo desconfiado y encogido. Nadie se expresa libremente con la pelota, todos con el rabillo del ojo puesto en el graderío para obtener la aprobación del personal en cualquier trámite, el pase de dos metros o el regate por compromiso. Un equipo atado por su miedo a la responsabilidad, al momento histórico que atraviesa y a la reacción visceral de una hinchada que acude a Chamartín con la pistola cargada.

En ese paisaje anímico, el Madrid siente el miedo que antes procuraba en sus enemigos. El sufrimiento encoge en estos momentos a los futbolistas del Madrid. Era patética la carrera del equipo contra el tiempo y contra la bronca. Y una vez más, el rival actuó con precisión. El Racing disparó todas las alarmas del Madrid con un juego conservador, pero sensato. Conducido por Quique Setién, el Racing se tapaba en su área, armaba sus contragolpes con limpieza y buscaba los puntos débiles del Madrid. Tenía el tiempo a su favor, y también la limitadísima capacidad de los madridistas para imponer otro juego que la pelota a la cazuela. Como recurso, era una birria, pero era sorprendente la superioridad cabeceadora del Madrid sobre un equipo que siempre ha tenido prestigio en el juego alto. "Ocho, han sido ocho", exclamó uno de esos aficionados atentos a la estadística. Se refería a los cabezazos de Zamorano en la primera parte.

El Madrid apenas tiró de otro recurso. El juego era un plomo de categoría. Todo el equipo se sentía agarrotado, cada vez más cerca de sus capítulos anteriores en el Bernabéu. Lo más consecuente era el gol del Racing. Y así fue. Combinó Quique con Torrecilla, que levantó la pelota con habilidad sobre la línea defensiva del Madrid. Si llegaba alguien, era gol. Llegó Radchenko y fue gol.

La conmoción fue grandiosa. En medio del desconcierto, el público alentó las primeras carreras de Prosinecki por la banda y luego censuró la entrada en acción de Villarroya. El recurso de Villarroya es un síntoma de los tiempos que corren por Chamartín: el Madrid había apelado a la heroica. Fue Michel el hombre que tocó la corneta. Cogió al equipo y lo llevó a la victoria. Cuando por fin conectó con Butragueño, Michel conectó con el corazón de una hinchada que les había vuelto la espalda. Todo lo que siguió fue un trance colectivo que acabó de manera victoriosa para un equipo que vive en estado de perpetua convalecencia.



Las oraciones de Zamorano


GONZALO BOTÍN - Madrid - 07/10/1993

El Racing de Santander estuvo a un paso de mandar al Madrid de nuevo a los infiernos. Dominó el encuentro hasta el minuto 18: "Nos faltó la convicción de que podíamos ganar en el Bernabéu", dijo Javier Irureta, entrenador del equipo montañés. Irureta, calificó de "muy dudoso", el penalti que determinó el resultado.El Real Madrid no estuvo, una vez más, afortunado de cara al gol. Iván Zamorano vive su calvario particular en este aspecto: "Tengo que ir a la iglesia a ver si cambia mi suerte".

Benito Floro, entrenador del Madrid, estaba tenso pero aliviado: "La única versión posible del partidor es la de nuestro desacierto claro y patente de cara al gol". Sobre el mal juego de su equipo dijo: "No podemos estar pensando en el mal juego, lo que tenemos, que hacer es aprovechar nuestras ocasiones". Floro elogió al Racing: "Es un equipo seno en defensa que sale bien al contrataque". Destacó que lo mejor fue el resultado: "Necesitabamos romper la mala racha", y consideró el arbitraje "correcto".

En el túnel de vestuarios hubo enfrentamientos entre jugadores de los dos equipos.

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