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miércoles, 27 de abril de 2011

REAL MADRID 2-0 SPARTAK MOSCU 19/03/1981 Copa Europa

De RM


CUARTOS DE FINAL (VUELTA)
Fecha: 19-03-81; Estadio: Santiago Bernabéu
REAL MADRID CF - SPARTAK MOSCU (RUS) 2-0
Arbitro: Menegalli (Italia)
Goles: 1-0 Isidro 69´; 2-0 Pineda 78´.
REAL MADRID CF, 2;
García Remón, García Navajas, Sabido (Pérez García 88´), Camacho, Stielike,
Del Bosque (Isidro 45´), Ángel, García Hernández, Juanito, Santillana, Pineda.
SPARTAK MOSCU, 0;
Dasaev, Kalanikov, Mirzoyan, Morosov, Romanzev, Gess (Schavio 69´),
Machaidze, Cherenkov, Sherezov, Gavrilov, Radionov (Sidorov 57´).


El Madrid, afortunado semifinalista europeo

Al Spartak le sobraron oportunidades para triunfar

J.GARCIA CANDAU 20/03/1981



Primeras partes nunca fueron buenas. Al menos en el Bernabéu. El Madrid le ha tomado querencia supersticiosa a jugar contra la portería sur, y sólo es capaz de marcar goles en esa dirección. El Madrid, como el domingo ante el Betis, resolvió el partido, que esta vez tiene el valor de las semifinales de la Copa de Europa, en una segunda parte más emotiva que de buen fútbol. La suerte no fue para el Spartak, que la buscó. Desperdició cuatro ocasiones claras de gol. Tuvo el partido en sus manos y no supo adjudicárselo. El Madrid, pese al triunfo, mostró tal serie de fallos que todo hace pensar que no tiene entidad suficiente para encarar con éxito la parte fija al del torneo.Si Juanito no hubiera intentado llegar con el balón al área contraria en hábiles caracoleos, habría que decir que el Madrid jugó sin delanteros; si Stielike, pese a no repetir el encuentro del domingo, no hubiera puesto el genio suficiente para empujar el medio campo, habría que confesar, con rubor, que el madrid se ha quedado sin centrocampistas; como García Renión actuó de forma providencial, hay que convenir que la importancia de los porteros es muy superior a la que habitualmente se les concede Isidro, el cuarto protagonista, quizá el primero por su oportunidad en los goles, fue por una vez el talismán de Boskov. Talismán inesperado que, seguramente, le concede, de cara al público, el respeto que nunca se le ha tenido.

En el primer tiempo, el Madrid fue alma en pena. No perdió en ese período la eliminatoria porque la puntería de los jugadores rusos fue nula y porque García Remón anduvo siempre presto, oportuno y providencial. El equipo moscovita se situó en el terreno de juego mucho mejor que el Madrid. Dejó sólo dos hombres delante: Shvezoy y Rudionov, pero contó siempre con que Hess entró por la izquierda sin que nadie le marcara, y con Gavrolov, al que tampoco le pusieron trabas en sus incursiones. Con sólo dos delanteros auténticos, el Spartak fue más peligro so que el Madrid. El Spartak mostró buenas maneras y una fortaleza física envidiable. El centro del campo fue suyo porque impuso un tempo al que no llegaban los instrumentistas madridistas. Del Bosque estuvo lento y el público no le perdonó ni un solo movimiento en falso. García Hernández tampoco fue brillante en sus acciones, y todos los ensayos hacia el marco los hizo con la pierna derecha, que no es la buena. Del Bosque y García Hernández perdieron algún balón por no oír los pasos del contrario que llegaba por detrás. Les sucedió lo que a Netzer en su primer ano del Madrid. En el juego también hay que aguzar el oído. O al menos se debe presentir la aparición del contrario.

Un remate de cabeza de Pineda a la salida de un córner propició la única ocasión de gol del Madrid en este primer período El balón se estrelló en la madera y todo quedó en nada. El Madrid, que era incapaz de avanzar un par de metros tras varios pases seguidos, cambió de estilto en el segundo período. Del abuso de balón bombeado, treta inútil ante un portero con talla de pivot baloncestístico, se pasó a un ritmo más vivo, aunque tampoco excesivamente ingenioso, en la concepción de la jugada, Juanito lo intentó todo y a veces se hartó de balón, pero la fortuna. comenzó a sonreír a quien menos la había merecido por las oportunas intervenciones de Isidro, jugador que se escapó del suspenso de la mayoría porque resolvió el partido, que no es poco.

El Spartak jugó bien el balón, fue rápido y realizó un fútbol ordenado y de conjunto. Falló cuatro veces decisivas y se encontró con una derrota casi impensada. Hasta el primer tanto se olió a prórroga.

El Madrid debió satisfacer a la parroquia porque triunfó, pero su fútbol fue decepcionante. Algunos de sus hombres no dan la talla para el primer equipo del Madrid, y en Copa de Europa se les nota en exceso su bajo nivel. El Madrid necesita una renovación a fondo. De pronto se ha encontrado con varios suplentes en la alineación titular. Algunos veteranos han entrado ya en la cuesta abajo. Ninguna de sus líneas ofrece suficiente garantía para acometer el triunfo final en la Copa de Europa. Llegar a las semifinales ha sido todo un éxito.

El público del Bernabéu retirará antes de tiempo a Del Bosque. El veterano centrocampista se les ha atragantado a los. espectadores y se ha convertido ya en víctima propiciatoria cada vez que el equipo no funciona. De¡ Bosque es jugador de gran calidad y todavía puede mantener el tipo dignamente. En cambio, hay jugadores de los que es imposible extraer una nota brillante, y el público les tolera. Aunque bien es cierto que ayer hubo momentos -con el empate- en los que se mascó la bronca general.



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martes, 1 de marzo de 2011

REAL MADRID 1-0 SPARTAK DE MOSCU 2000/01

De RM

LIGUILLA PREVIA 2
Fecha: 20-09-00; Estadio: santiago Bernabéu (Madrid)
REAL MADRID CF - SPARTAK DE MOSCU (RUS) 1-0
Arbitro: Irvine (Inglaterra).
Goles: 1-0. Min. 51. Helguera.
REAL MADRID, 1;
Casillas; Salgado, Roberto Carlos, Karanka, Helguera; Figo, Savio (McManaman, min. 65),Celades (Hierro, min. 80), Makelele; Guti, Munitis (Tote, min. 89).
SPARTAK DE MOSCU, 0;
Filimonov; Tchuisse (Shirko, min. 60), Kovtun, Bulatov, Parfenov, Ananko;
Stolcers (Bezrodny, min. 65), Titov, Tikhonov; Kalynychenko y Robson(Marcao, min. 75).




El Spartak se olvida de ganar

El Madrid vence por puntería y suerte en un duelo del que salió vivo gracias a los postes y a Casillas

JOSÉ MIGUÉLEZ - Madrid - 21/09/2000


De lo que anduvo sobrado el Spartak, ratos de pelota cosida al pie y ocasiones a granel, es precisamente de lo que siempre vivió escaso el Madrid. Y a la inversa, la puntería que se colgó el conjunto blanco de la solapa -una pericia extraordinaria para imponer su opinión en el marcador al segundo intento- es justamente lo que nunca tuvo el equipo de Moscú. Bueno, ni Guti, que por los remates que falló pareció ruso.Durante el primer tiempo, por ejemplo, el Spartak se hartó de reivindicar sus intenciones de gol. Mandó dos veces el balón al palo, obligó a Casillas a emplearse en unos cuantos mano a mano claros y peinó de avisos las inmediaciones de la portería local. Favorecido por las concesiones del rival, sí, por su desatención crónica en la zona de atrás, por la facilidad con la que los encargados de la construcción perdían el balón, por la descoordinada distancia entre líneas, por la inexistencia absoluta de presión... Favorecido por el Madrid, en suma. Pero lo cierto es que el Spartak de Moscú tuvo en el primer periodo el asalto continental en el bolsillo. Y que lo dejó escapar sorprendentemente.

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Helguera: "Parecía Morientes"

D. T. - Madrid - 21/09/2000

Helguera rompió una noche monótona con la punta de su bota izquierda. Apareció a toda velocidad en el área del Spartak, abrió el marcador y se plantó con tornillos en su puesto, amenazado por la recuperación de Hierro. El malagueño no juega una competición oficial en el Bernabéu desde mayo pasado, en el último partido de Liga contra el Valladolid. Desde entonces ha sufrido una lesión y una gastroenteritis vírica que le ha mantenido a medio gas, o completamente descartado. Helguera se ha hecho con el puesto durante estos meses y ésta es la primera vez que Hierro se declara en plena forma para competir por la titularidad. Lo tendrá difícil: ayer Helguera arrastró al Madrid, sacó el balón jugado marchándose de dos y tres rusos, puso corazón, remató tres veces y marcó un tanto. al salir de los vestuarios hizo un comentario jocoso: "Parecía Morientes".A Hierro le brillaban los ojos después del partido, al que entró en los últimos minutos, dando órdenes a Helguera -que se colocó como defensa libre- y Karanka y en medio de una ovación. "El Bernabéu me trata muy bien", apuntó el capitán. "Afortunadamente la gente quiere que empiece a jugar".

Se le veía cabizbajo a Helguera en vísperas del partido. Este centrocampista reconvertido en central acertó en su percepción: "Los estadios están cada vez más vacíos". Ayer el Bernabéu no llegó a 40.000 espectadores. Ni media entrada, a pesar de que las más baratas se rebajaron a 1.000 pesetas para los socios y 2.000 para los no socios. A Helguera le habría gustado que a su gol lo aplaudieran 80.000.

Porque el Madrid asomó distraído por la cita, sin encontrarle sentido a su juego. El célebre doble pivote no daba para garantizarle un recorrido coherente a la pelota, las bandas esta vez no se erigían en apagafuegos -sí las galopadas de Roberto Carlos, pero más tarde- y la apuesta de Guti como segundo delantero -para jugar de Raúl, para entendernos-, lejos de servir para enganchar la línea media con la delantera, sólo valió para desatar la irritación de la hinchada, siempre tan dispuesta a cargar contra el centrocampista. No fue el mejor Guti el que vio el Bernabéu, de acuerdo, pero tampoco tan malo como para soportar tanta ira en contra.

El Madrid no le cogió más sitio al encuentro que para ponérselo a los pies del rival. El Spartak, agarrado a su fútbol control de combinaciones siempre correctas y limpias, de vez en cuando profundas y venenosas, jugó a tontear con la victoria. Le faltó un pelín de suerte y decisión para traducir su superioridad en goles. Y acabó sin premio.

Porque en el segundo tiempo el Madrid, sin arreglar ni un tanto así su juego, supo pegar de pronto una voz y llevarse los puntos. Lo hizo, cómo no, a partir de una carrera decidida de Roberto Carlos. Lo demás fue uno de esos centros de rosca que son medio gol y la anticipación de Helguera para meter la puntera. El balón le sacó la lengua al Spartak -como diciéndole: "Ves, era así de fácil"- y acabó en la red. El partido contaba una cosa, pero el marcador, y bien claro, contaba que 1-0.

Tras el gol, el Madrid ganó en serenidad y orden. Pero su juego no cambió de cara. El impacto emocional minimizó a los rusos, que, aunque siguieron con la pelota, ya no acertaron a provocar destrozos en la defensa blanca. El Madrid tuvo más presencia en el área del Spartak. Tampoco mucha, pero sí como para que Roberto Carlos enviara un balón al palo y a Guti le diera tiempo aún de desperdiciar el gol de la sentencia.

No mejoró el aspecto del Madrid, pero sus cuentas europeas salieron ilesas. Los blancos ya están a la cabeza del grupo. Aunque, de momento, sólo gracias a un pelín de suerte y a Casillas. También a una carrera de Roberto Carlos y la puntera posterior de Helguera. Pero, sobre todo, a la descomunal inocencia del Spartak.



Celades, Savio y Guti se lesionan

D. T. - Madrid - 21/09/2000

El partido contra el Spartak dejó un reguero de contusiones y probables bajas para el Madrid, que pasado mañana recibe al Athletic. Celades con un golpe en un tobillo, Savio con un golpe en el pie izquierdo y Guti con un esguince de tobillo. Mientras tanto, Raúl tiene una lumbalgia y Morientes reposa entre algodones desde hace un mes. Son los gajes de jugar dos veces por semana, los inconvenientes de un calendario atestado. "No voy a decir que no me preocupa el calendario porque no soy un irresponsable", aclaró Del Bosque ayer, después del partido. "Pero tenemos una plantilla amplia, y de una gran calidad para afrontar muchos partidos. Por ejemplo: hace un mes todo el mundo estaba alarmado porque faltaba un nueve y de pronto salió un tal Munitis que ha hecho un gran trabajo".El técnico madridista también se refirió a Guti -uno de los lesionados ayer-, que a pesar de haber hecho un buen partido fue abucheado por el público por fallar dos goles: "Hoy Guti ha tenido detalles extraordinarios, ha defendido cuando no teníamos el balón, ha hecho un gran esfuerzo en la recuperación y sólo ha fallado de cara al gol. Su relación con el público va a ser así de por vida, como tantos otros jugadores del Real Madrid"





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viernes, 17 de diciembre de 2010

SPARTAK MOSCÚ 0-0 REAL MADRID 06/03/1991

De CARTELES

CUARTOS DE FINAL (IDA);
Fecha: 6-3-91; Estadio: Lenin (Moscu);
SPARTAK MOSCU (RUS) - REAL MADRID CF 0-0
Arbitro: Tricsler (Alemania)
Goles: -
SPARTAK MOSCU, 0:
Cheschesov, Pozniakov (Gradilenko 80¨), Bazuliev, Popov, Karpin,
Padernko, Kulkev, Shalimov, Mostovoi, Radchenko, Shmarov.
REAL MADRID, 0:
Jaro, Chendo, Tendillo, Hierro, Villaroya, Solana, Michel, Aragón,
Gordillo, Butragueño (Aldana 78¨), Llorente (Losada 81¨).


El Madrid resistió al Spartak en Moscú

Jaro fue la garantía del equipo de Di Stéfano sobre un césped dificultoso por su dureza

VICENTE JIMÉNEZ, - Moscú - 07/03/1991

Pedro Jaro aprendió hace ya mucho tiempo a prescindir de la verticalidad. Esta peculiaridad, impensable para cualquier otro jugador de campo, define la calidad de un guardameta. El trabajo de esta clase de futbolistas se desarrolla en continuo divorcio con aquello que pisan, virtud ésta -el saberse ajenos al suelo- que, paradójicamente, les permite mantenerse enhiestos allí donde los demás patinan. Jaro evitó ayer en Moscú que el Real Madrid condenara la eliminatoria de la Copa de Europa contra el Spartak al terreno de la gesta, de la hazaña, de la remontada boloñesa en el Bernabéu. La excepcional actuación del portero malagueño, imponente sobre el gélido e impracticable césped del estadio Lenin, regaló al campeón español un empate sin goles que le coloca en ventajosa situación para resolver con un mínimo de solvencia su acceso a las semifinales de la máxima competición continental.

Ante la imposibilidad del fútbol, Jaro optó por el raciocinio mientras que sus companeros tiraron del azar. Esta evidencia prueba la calidad de este portero silencioso que, así, sin hacer ruido, ha ocupado el puesto de Buyo en el arco y en el ánimo de la afición madridista y ha borrado de su historial el recuerdo de un triste gol que una noche de debú recibió ante el Milan.

Lejos del área pequeña, allí donde reina el portero, el juego exige equilibrio, verticalidad, cierta adherencia al terreno.... y aborrece los leotardos, las suelas de goma y los guantes. Todos estos elementos reducen el espectáculo a mínimos futbolísticos y lo condenan a circunstancias ajenas al mismo. El azar, por ejemplo. Jaro lo impidió ac tuando de apósito para el pobre espectáculo ofrecido por el Madrid, maniatado por tanta adversidad.

El Madrid no supo administrar en la primera mitad sus mejores rentas: la técnica de sus individualidades y la velocidad de sus gregarios. Las condiciones del terreno de juego habrían convertido semejante utillaje en tecnología punta de haber existido la claridad de ideas suficientes y la confianza necesarias. Sin embargo, la presión soviética convirtió el trabajo madridista en un desatino constante a lo largo de esos primeros 45 minutos. El patadón sustituyó a la amabilidad con el balón y el cielo, que no los espacios libres, fue el destino más utilizado por los hombres de Di Stéfano para ubicar el cuero.

El Spartak, para el que también existió el cielo y la dureza infinita del suelo, mostró durante ese tiempo mejores trazas. Jaro, muy concentrado en sus obligaciones, impidió que sus compañeros se fueran al vestuario en el descanso con un capazo de goles en la espalda. Shmarov, Kulkov y Karpin toparon con el cuerpo del guardameta madridista cuando se aprestaban a celebrar el gol. Fueron tres balones francos, trabajados y en absoluto producto de un patinazo o un despeje desafortunado. Por cierto, pese a todo, algo que espacio quedó para el raciocinio, en este caso patrimonio exclusivo del Spartak. Hubo otras ocasiones claras, como las que dispusíeron Kulkov y el propio Shmarov, pero en ellas los jugadores torcieron la bota el balón se alejó del arco. Un perfecto marcaje a Butragueño y la ubicación de Perepadenko y Shalimov en las bandas desnutrieron totalmente al Madrid, ya que Llorente y Gordillo, los argumentos sobre los que Di Stéfano construyó la posibilidad de una sorpresa o, cuando menos, un gol, apenas encontraron carril. No pudo recurrir el campeón español ni siquiera a la triste, pero efectiva, suerte del chutazo exterior, siempre díficil de deducir sobre superficies incontrolables.

La segunda mitad concluyó, al menos, con uno de los principios sobre los que había trabajado el equipo técnico madridista: la efervescencia de la forma física del Spartak, exclusiva al comienzo y decreciente a medida que transcurrían los minutos. Y ello permitió al Madrid dibujar su mejor jugada, tal vez la única, del encuentro. Villarroya halló el balón en el centro del campo y lo levantó para Gordillo hacia la banda izquíerda. Allí, éste sacó lazo para controlarlo y aún tuvo tiempo de acercarse al área, donde le esperaba Butragueño Recibió éste la pelota, pero su jugada se diluyó como un azu carillo. Fue esto todo lo que dijo el Madrid ayer en Moscú No se lo oyó más. Previamente el Spartak había consumido sus últimos caballos en una generosa internada por la derecha de Mostomov y en un cañonazo a bocajarro de Radchenko que, una vez más, Jaro consiguió frustrar.

El encuentro consagró la calidad de este sobrio deportista, tal vez lo único positivo de un partido condenado de antemano y que el Madrid solventó en el marcador, pero no en el campo. Mariano García Remón fue hace años El Gato de Odessa. Jaro espera ahora su apodo.


Los madridistas destacaron el resultado y el mal terreno

V. J., - Moscú - 07/03/1991

Tanto el entrenador del Real Madrid, Alfredo di Stéfano, como sus jugadores coincidieron en destacar el buen resultado conseguido ante el Spartak de Moscú en el turno de ida, aunque no dan por decidida la eliminatoria, y la peligrosidad del terreno a causa de las bajas temperaturas. "Tal y como hemos tenido que jugar, el marcador es esperanzador. El campo estaba fatal. Su dureza y sus placas de hielo las notábamos sobre todo en las articulaciones de las piernas, que, al final, nos respondían con dificultad", resumió Rafael Gordillo."El empate es bueno", manifestó Di Stefano, "pero el campeón soviético es un equipo muy peligroso y actua muy bien. Ha sido un partido muy difícil por el estado del suelo. Estabilizarse sobre él ya era mucho, pero mi equipo ha luchado con bravura durante los 90 minutos". A la pregunta de si Jaro había sido el elemento fundamental en el éxito, alegó: "Lo ha hecho muy bien, pero sus compañeros también han estado a la altura de las circunstancias".

El propio Jaro, que tuvo bastante trabajo, pero consiguió desbaratar todas las ocasiones de peligro del Spartak, matizó: "Este tanteador que invita al optimismo no me corresponde a mí, sino al conjunto en general. Esta vez he tenido la suerte de parar algunos disparos sumamente peligrosos".
"Nos animamos mucho"

Por su parte, Michel indicó: "Al principio, cedimos bastante parcela a nuestros rivales. Pero creo que, al final, conseguimos adaptarnos algo a las condiciones del terreno. Hemos jugado en bloque. Nos hemos animado mucho entre nosotros, lo que no sucedía desde hace bastante tiempo. Esto es para alegrarse". Mirando hacia las semifinales, reflexionó: "La eliminatoria sigue igual que antes, a cero".Pedro Zapata, el presidente de la junta gestora madridista, felicitó a sus jugadores [el precandidato Ramón Mendoza también lo hizo y regresó en el vuelo especial de la expedición blanca] por el partido realizado: "Hay que darles la enhorabuena porque han protagonizado una hazaña al jugar como lo han hecho en un campo en estas condiciones. No considero superada la eliminatoria. Pero, después de este comportamiento, lo lógico es que pasemos nosotros".

El técnico del Spartak, Oleg Romantzev, no se mostró pesimista radical: "Por lo menos, hemos evitado que el Madrid marcase un gol, lo que sí que habría sido prácticamente definitivo. Lo tendremos muy dificil en el estadio Bernabéu, pero no imposible".

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