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jueves, 31 de marzo de 2011

ALBACETE 1-1 REAL MADRID 18/09/1994

De RM


18/09/1994
Tercera jornada : En Albacete (Carlos Belmonte)
S.D. ALBACETE - REAL MADRID C.F. 1-1
Árbitro : Daudén Ibáñez
Goles : Óscar García (80’)
Sanchís (77’)
S.D. ALBACETE :
Marcos; Coco, Santi Denia, Fradera, Sotero; Óscar García, Sala, Zalazar,
Cordero P. (Antonio L.A., min. 46); Alejandro (Andonov, min. 67), Dertycia.
(Entrenador: Benito Floro)
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Quique S.F., Hierro, Sanchís, Luis Enrique; Míchel, Milla, Laudrup,
Martín Vázquez (Amavisca, min. 71); Dubovsky (Chendo, min. 37), Zamorano.
(Entrenador: Jorge Valdano)


El Madrid se estrelló contra su antiguo sistema

JOSÉ MIGUÉLEZ, - Albacete - 19/09/1994

Floro logró enfriar al Madrid. El ritmo de los partidos disputados hasta ahora por el equipo de Jorge Valdano, tanto antes como después del comienzo liguero, había sido altísimo, lleno de remates y llegadas al área. Ayer, no. El Albacete, regido por las mismas pautas que guiaron al Madrid la temporada pasada, se lo impidió.En el primer tiempo, el Madrid lució la peor imagen que se le recuerda desde que aterrizó Valdano. En esa fase, los blancos apenas tuvieron la pelota, roto su centro del campo por la acertada presión de los jugadores del Albacete. Sólo se sacó de encima un remate a puerta, de Michel, y desde fuera del área. También nacieron en posiciones lejanas los otros cuatro disparos que efectuó el Madrid en ese periodo (salieron fuera del marco).


En la segunda mitad, y pese a que el equipo blanco al fin tuvo en su poder el balón, tampoco prodigó su presencia en el área rival. Fue su mejor fase y sólo realizó tres tiros, dos fuera y uno entre los tres palos, el gol de Sanchís.


La pizarra de Floro acogota al Madrid

19/09/1994

Caminaba el partido cansino hacia unas tablas de impotencia, la inflada comparación Valdano-Floro condenada a resolverse una vez más en las barras de los bares, cuando un zapatazo de Sanchis en las postrimerías acabó convertido en gol y, parecía, en balón de oxígeno para Valdano y su Madrid. Pero Floro no había escrito la última línea en su pizarra. La tantas veces criticada jugada ensayada -un córner abierto en busca de la volea- cuajó en el gol del empate. Un encuentro que se resolvió en un barullo táctico de 80 minutos concluyó en 10 minutos de garra, de 10 contra 10 (hubo un expulsado por bando). Y con ello, la Liga que empieza a estirarse. Porque, contemplando ya a los demás, con un punto más, está el Deportivo.Inmunes parecen los hombres de Arsenio. Los problemas que infectan a todos los favoritos -rebeliones de extranjeros, lesiones, arbitrajes polémicos- no parecen afectar al colectivo gallego, que ayer sudó tinta pero fue capaz de remontar un temprano gol del Racing en el Sardinero. Sin extranjeros y con Salinas marcando.

Oxígeno de verdad es el que recibió Pacho Maturana de los pies de Kiko y Caminero. El técnico colombiano ha empezado a apreciarlo que significa de verdad sentarse en el banquillo del Manzanares bajo el aliento incontenible de Jesús Gil. Ya en la tercera jornada el partido frente a la Real Sociedad tenía carácter de final, con un ultimátum coleando. Lo resovió con dignidad y abandona la vergonzante cola de la clasificación.

Una cola que también empieza a aclararse y a la que se están aclimatando, sobre todo, el Logroñés y el Valladolid, los dos únicos equipos que a estas alturas han sido incapaces de marcar un gol. Mientras Espárrago sigue dando margen a la confianza, el cuestionamiento de Paunovic continuará.



El "sistema Floro" se le atraganta al Madrid

Dos goles al final no salvaron la inoperancia reinante en Albacete

LUIS GÓMEZ, - Albacete - 19/09/1994


El Albacete vistió sistema Floro. Una semana le ha servido al técnico pródigo para sentar sus reales a la hora de tan llamativo estreno, sentado como estaba Valdano en el banquillo de al lado. La experiencia tuvo un aire efectista: ciertas cosas venden mejor en Albacete que en Madrid. Al descanso, Floro ya había ganado su partido porque tácticamente había reducido al Madrid a un estado de inoperancia casi generalizado. Otra cosa era ganar , objetivo para el que el Madrid parecía siempre mejor dispuesto aun cuando su primer disparo a puerta pudiera retrasarse durante casi 45 minutos. Dado lo sucedido en los cinco minutos más intentos del partido, aquellos en los que mediaron los dos goles, el público abandonó sus localidades coreando el nombre de Floro: el churro de Sanchis precedió a un golazo de Oscar. Ambas acciones apenas tuvieron ligazón con el partido, pero el efecto Floro era un hecho.El Albacete (o Floro) le dedicó al Madrid un espeso sistema de contención bajo el disfraz de procurarse el dominio de la pelota. Cinco hombres en el centro del campo uno de los cuales tenía puestos los cinco sentidos y los tacos de sus botas en Laudrup rindieron beneficio inmediato: el Madrid perdió sus líneas de comunicación y el Albacete se hizo dueño del balón. A partir de ahí, el encuentro entró en un asunto vidrioso. Perdido el Madrid, el Albacete sólo buscó la portería en contadas ocasiones. Fue más seguro que agresivo, incluso durante el largo lapso de tiempo en el que gozó de superioridad numérica. Pero dadas las circunstancias por las que atraviesa el club (con un conflicto en el banquillo a la primera joma.da), esa postura le auguraba una buena dosis de éxito.


A la espera de que el partido cobrase cierto pulso (lo tuvo tan sólo en los cinco minutos de entregoles) había tiempo para reflexionar sobre las verdades absolutas en el mundo del fútbol, teñidas en las tertulias como detalles tácticos. Resultaba ayer evidente que lo que provocaba irritación en otros escenarios parecía tener mucha mejor venta en Albacete. Sea así cómo diez pases consecutivos con todo el Madrid como testigo ausente fueron recibidos con alborozo por la afición local, acción colectiva que en el Bernabéu podía ser preludio de una sonora bronca según dónde y cómo finalizara. El Albacete jugó contra el Madrid, posiblemente Floro jugó contra Valdano y no al contrario, pero ninguno de los protagonistas maniobró adecuadamente para ganar el partido.

El Madrid viajó a La Mancha a conquistar dos puntos, no a hurgar en viejas heridas. Para los nuevos inquilinos del banquillo madridista, Albacete es uno de esos puntos inhóspitos de la geografía del campeonato susceptibles de medir el verdadero. calado del juego madridista. El Sporting de Lisboa cerró la pretemporada hace unos días a ojos del madridismo: la gente agradece un buen escaparate, pero a partir de hoy empieza a fijarse también en los precios. La demanda sugiere puntos sumados a los goles (una aritmética infalible), quiere observar dónde terminan las jugadas de salón en una situación de fuego real. Y el Albacete, rearmado moralmente con la presencia de Benito Floro, se presentó en el césped sin fisuras ideológicas. Lo suyo es luchar por sobrevivir.

En último extremo, ambos buscaron lo mismo: argumentos para seguir hablando. Uno con vistas a reafirmar su categoría. El otro, para no sentirse prematuramente deshauciado. Los puntos les ahorraban tener que abrir el capítulo de explicaciones porque nada es más tedioso que comenzar la Liga buscando excusas. En ese sentido, tuvo más peso el juego del Albacete porque el Madrid no pudo sacar provecho de su enorme superioridad técnica. Dirigidos por un colegiado desconcertante que pudo haber complicado el partido hasta extremos dignos de presidir la polémica de la semana, Madrid y Albacete terminaron abrazándose al empate.

El gol de Sanchis tuvo una respuesta tan rápida, terminante y espectacular que apenas modificó el conjunto del escenario. Si acaso apuntaló el buen estreno de Floro, más efectista que real, una ventaja táctica de la que no podía disponer Valdano. Al Madrid se le suponían los puntos y el juego. El resultado deja a cada uno con su tema: uno a rehabilitar al Madrid (y suma tres positivos en cuatro jornadas) y el otro a reflotar al Albacete (dos negativos). El duelo Valdano-Floro se diluyó con el pitido final posiblemente para el resto del campeonato. Difícil será que la próxima vez que se encuentren lo hagan en condiciones de igualdad.

De RM


Floro no quiso comparaciones

- Albacete - 19/09/1994

J. M., Benito Floro, el entrenador del Albacete, que ayer debutó en su segunda etapa en el equipo manchego, no quiso profundizar sobre las inevitables comparaciones tácticas que el duelo despertó. "Son aspectos muy subjetivos", dijo, "porque hay corrientes de opinión a favor y en contra de uno y otro sistema. Y esa comparación puede resultar subjetiva. Pero en líneas generales, creo que el duelo táctico estuvo equilibrado". Luego, inclinó, aunque de forma velada, la balanza de su lado. "Aunque si pones el potencial de uno y otro...", afirmó.

En su análisis del encuentro, el entrenador del Albacete indicó: "El resultado es bueno. Aun cuando considerados que pudimos haber obtenido la victoria. Fue un encuentro equilibrado en el que ambos conjuntos guardaron siempre la compostura. De hecho, las ocasiones de gol escasearon. Nosotros fuimos mejores en la primera mitad y el Madrid se fue hacia arriba a raíz de la expulsión de Antonio. Habría sido una pena perder al final".

El encuentro dejó un detalle paradójico: el gol del Albacete. Se produjo en una jugada a balón parado, una de las cruces de Benito Floro en su etapa en el Real Madrid. Floro tampoco quiso extenderse en este hecho: "En Madrid, se le dio tanta importancia a las jugadas a balón parado por el equipo del que se trataba. Aunque en realidad es cierto que supuso un poco de frustración no conseguir. excesivos de esta forma. El gol de óscar fue muy importante por el momento en que se produjo, el punto que nos dio y, sobre todo, la forma en que se logró".

Benito Floro, fue el protagonista de la jornada. Su salida al campo fue esperada con expectación por una treintena de fotógrafos, cámaras de televisión y micrófonos de radio. Cuando asomó por el terreno de juego, el campo del Carlos Belmonte le brindó una cerrada ovación. Luego, se dio la mano con Valdano y se sentó en el banquillo.


"El equipo está demasiado tenso"

Valdano acusa a sus jugadores de estar más pendientes del resultado que del juego

JOSÉ MIGUÉLEZ, - Albacete - 19/09/1994


Valdano detectó muchos problemas en su equipo. Sólo en la primera parte, pero muchos problemas. Entre otras cosas, le acusó de "estar demasiado tenso" de "estar más pendiente del resultado que del juego", de "jugar sin atrevimiento" y de no "entender siempre la camiseta que llevan". Un puñado de errores que ya no vio en la segunda mitad."Hicimos un primer tiempo decepcionante", indicó el técnico en el comienzo de su análisis, "y un segundo ilusionante. Nuestro trabajo ahora es desterrar esa primera parte que puede poner en peligro la ilusión que despierta este equipo". Valdano aseguró que el comportamiento de sus jugadores en el segundo periodo sí le satisfizo plenamente: "Entonces el Madrid ya fue más descarado, ejerció el dominio del partido y logró ponerse por delante en el marcador. Ese es el Madrid al que yo aspiro, aunque durante 90 minutos y no sólo en 45. Pero en algunos pasajes de esa fase, con un futbolista menos, jugó muy bien".

Luego, Valdano prosiguió con sus quejas por esos 45 minutos iniciales: "El equipo, en general, está demasiado tenso. Nos falta soltarnos un poco. Quiero que los jugadores entiendan siempre la camiseta que llevan. Durante el primer tiempo fue un Madrid demasiado formal. Luego ya se mostró algo más atrevido. En estos momentos, estamos más interesados en el marcador que en el juego y eso no es propio del Madrid".

El técnico se mostró satisfecho con el resultado, aunque es el apartado que menos le importa ahora. "Este es el momento de analizar el rendimiento del equipo más allá del resultado. Los puntos ya cobrarán importancia en el último cuarto del campeonato". Con todo, no pudo ocultar alegría por un dato contundente: el Madrid lleva 16 partidos invicto. "Es un hecho que nos hace sentir muy bien porque se traduce en respeto del rival. Pero ese respeto lo tenemos que mostrar y no ocultarlo como hicimos en la primera parte".

Pese a mostrarse contento por el comportamiento de sus jugadores en la segunda parte, Valdano no cuestionó la estadística que le indicaba que su equipo sólo había lanzado tres veces a puerta en ese periodo: "Es posible, pero tenemos el atenuante de actuar con un jugador menos. A veces, las ideas están demasiado trabadas. Pero lo que yo festejo de ese periodo es la capacidad de recuperación del equipo y su decisión para tomar la iniciativa. Nosotros sólo realizamos tres tiros, es cierto, pero el rival no existió en esa fase".

Sobre la posible dependencia que su equipo tenga de Laudrup, un detalle que acusó en la jornada de ayer, Valdano no se mostró de acuerdo: "El Madrid ha sabido jugar sin Laudrup y sin Redondo. No creo que tengamos dependencia de ellos. Lo que pasa es que un buen día de Laudrup te ayuda a resolver casi todos los caminos".

El gol del Albacete, logrado a través de una jugada estratégica, parecía callar una frase lanzada por Valdano el día anterior: "No me doy tanta importancia como para creer que desde una pizarra se puede ganar los partidos". El tanto de Oscar fue un gol de pizarra. "Pero para meterlo", se justificó Valdano, "hace falta que uno saque el córner así y otro remate de esa manera. Es decir, tiene que haber un Zalazar y un Óscar".


TRIBUNA: RICARDO GALLEGO

¿A quién defiende el árbitro?

EL QUIRÓFANO - RICARDO GALLEGO 19/09/1994


Defensa. Ambos equipos, como es habitual en los planteamientos de Floro y Valdano, utilizaron la zona como base de su sistema defensivo. El Albacete empleó para ello un número elevado de efectivos, pues a los defensas propiamente dichos hubo que sumarles todos los centrocampistas y un media punta. Todos formaron un entramado por el que el Madrid no supo introducirse. El equipo madrdista tan sólo jugó con cuatro zagueros que ejercían la labor defensiva.Ataque. Los dos conjuntos colocaron a un solo hombre como delantero nato, si bien el Madrid lo hizo por obligación, dada la expulsión de Luis Enrique. Los manchegos en ataque sólo tenían una opción: pase largo de Zalazar en diagonal a las bandas. Pero sólo marcaron a balón parado. En el primer tiempo, los de Valdano renunciaron a una de sus máximas (participar todos) e intentaron iniciar el ataque con balones largos desde atrás, saltándose la media. Tras el descanso jugaron todos y mejoraron en el control de juego.


El número 9. Tanto Dertycia como Zamorano ejercieron como únicas puntas de lanza de sus respectivos equipos. Se encontraron solos y cada vez que querían participar en el juego debían desplazarse fuera de su lugar en el campo. Hicieron un derroche de facultades, pero su efectividad fue casi nula.

Expulsiones. El desarrollo del partido se vio condicionado por el criterio del árbitro al juzgar ciertas acciones. Luis Enrique recibió la primera tarjeta en una jugada en la que se empleó igual que su oponente, Alejandro. La segunda, por una mano involuntaria, aunque cortó la trayectoria del pase. Antonio fue expulsado por una acción en la que propinó una patada de impotencia a Hierro. Pero lo curioso es que Sala, el jugador que hizo la entrada con peor intención y más peligrosa, terminó el partido con una tarjeta amarilla. La primera obligación del árbitro debe ser perseguir y castigar la violencia. Las mejorías arbitrales no sólo se consiguen vistiendoles de colores. Hay preocupación porque el portero no tenga un color parecido a los jugadores de campo, pero si el árbitro viste igual que uno de los equipos no sucede nada. ¿Verdad, Gracia Redondo?.


De RM


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REAL MADRID 4-0 SPORTING GIJÓN 1994/95

De RM


05/03/1995
Vigésimo cuarta jornada : En Madrid (Santiago Bernabéu)
REAL MADRID C.F. - REAL SPORTING DE GIJÓN 4-0
Árbitro : Panadero Martínez
Goles : Hierro (33’), Amavisca (36’), Redondo (44’), Laudrup (61’)
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Quique S.F., Hierro, Sanchís, Lasa; Luis Enrique (Raúl, min. 63),
Redondo, Laudrup, Amavisca (M. Vázquez, min. 67); Alfonso, Zamorano.
(Entrenador: Jorge Valdano)
REAL SPORTING DE GIJÓN :
Ablanedo II; Espejo F., Raúl R.S., Hugo Pérez, Pablo J. Díaz; Velasco,
Muñiz, Castaño (David G., min. 65), Emilio José (Sabou, min. 71);
Morales, Pier.
(Entrenador: Mariano García Remón)


La clase marca la diferencia

Las estrellas del Madrid fueron decisivas en un partido festivo frente a un Sporting que jugó bien

SANTIAGO SEGUROLA - Madrid - 06/03/1995


Entre la red y sus cercanías, el Madrid escogió el gol. En la misma discusión, el Sporting eligió mal. Apuntó pero no dio. Contestó a cada ataque del Madrid, jugó con decisión y criterio y tuvo ocasiones de toda clase. Sólo le faltó precisión en el área. Cuando la tuvo se encontró con la negativa del árbitro , que desbarató sin razón el gol de Morales en la primera parte, cuando el encuentro estaba dividido y el juego iba despreocupado de una portería a otra. Apareció entonces Hierro para acabar con la historia. Enganchó un cacharrazo a cinco metros de Ablanedo y puso la proa al partido. Probablemente el encuentro necesitaba en aquellos momentos de soluciones drásticas como la de Hierro. Luego habría tiempo para la exquisitez y dos goles inolvidables protagonizados por Redondo y Laudrup.El encuentro fue muy agradecido con el público. De estos partidos guardan especial memoria los niños, que disfrutan de todo el repertorio que quieren: goles, goles memorables, ocasiones en las dos áreas, detalles constantes y lujos casi olvidados por el fútbol. Todo esto en medio de una tarde sin demasiada tensión, sin apreturas tácticas, con dos equipos de buen gusto.


Sólo hubo equilibrio durante media hora. Estuvieron los dos equipos arriba y abajo, una oportunidad aquí y otra allá. Ablanedo repelió con agilidad un cabezazo de Zamorano, Morales cruzó fuera frente a Buyo, otra que Zamorano no alcanzó junto al segundo palo. Así iba la cosa hasta el gol anulado a Morales. El Sporting jugaba con nota. Su juego era rápido, fluido y tenía sentido. El toque era dominante. Y no parecía una insensatez esa postura abierta. Ningún equipo ha tenido más ocasiones de gol que el Sporting. Pero no eligió.

El gol anulado a Morales cambió el curso del encuentro. Se pasó de un momento crítico para el Madrid a una situación de ventaja. Un mal despeje defensivo del Sporting dejó la pelota dividida entre Hierro y Raúl. Es mejor no preguntar: Hierro se llevó por delante la pelota y el pie del defensor. El martillo de Hierro. El partido ya estaba en el lado madridista.

El Sporting continuó con mucha propiedad, pero comenzaba a descoserse en algunos aspectos. La situación era ideal para el triunfo de los jugadores de clase. Y en este apartado, el Madrid tenía más y mejores. Hasta entonces, había tenido algunos problemas para encontrar la velocidad de crucero. Amavisca había aprovechado las primeras indecisiones del debutante Espejo -un jugador muy interesante con la pelota, pero débil en el marcaje-, pero la banda derecha estaba taponada. Hasta el segundo gol, el fútbol madridista fue desmigado. Le faltaba cuerpo.

Cuando la tarde viró a blanca, comenzó a emerger el talento de Redondo y Laudrup. El centrocampista argentino, que se ve obligado a un juego muy contenido por las obligaciones de su posición, vio la ocasión de tirar los sombreros al aire en un contragolpe que produjo un gol formidable. Agarró el balón en el pasillo del interior izquierda y desde allí se quitó de encima a dos defensores con dos fintas, un regate y una pared con Laudrup, que le situó frente al portero. Redondo cerró la jugada con un tiro violento y un aire de suficiencia que elevó todavía más la hermosura del gol. Parecía que nada podría competir con la belleza de esa jugada, pero más tarde llegaría Laudrup.

Todo el segundo tiempo tuvo un aire festivo. El Sporting se resignó a la derrota, pero no se olvidó del buen juego. Parece un equipo con posibilidades, con jugadores cercanos al nota le, pero la impresión es que hay algo por atornillar. Probablemente es el precio que paga a la sangría de jugadores que pierde cada año. Cada temporada es una vuelta al inicio, a los principios básicos; a manejarse con futbolistas prometedores, pero sin experiencia.

No le faltaron ocasiones al Sporting ni al Madrid en la segunda parte. La primera de todas fue para Alfonso, que parece cada más mejorado. Esa oportunidad de Alfonso explica un poco el perfil de este futbolista singular. Inventó un regate para presentarse ante el gol, pero le pareció insuficiente, como si los goles sólo tuvieran valor con un índice máximo de dificultad, Así que regateó otra vez y complicó la jugada. No fue gol. Alfonso, cuyas cualidades son notables, debería despojarse en ocasiones de ese ropaje barroco. Sobre todo en el área. Los goles secos" austeros, de esos que marca Hierro, también pueden ser emocionantes y decisivas.

El partido quedó finalmente para los artistas. Así las cosas, fue muy apropiado que Laudrup firmara un gol maravilloso, lleno de quiebros y astucia. Se cosió la pelota al botín en la divisoria y fue tirando regates a todo el personal, con la cintura serpenteante y el tobillo de goma. Cuando se quitó al último rival de encima, el estadio rogaba que aquella maravilla se concretara en gol. Así fue. Con mucha sencillez, Laudrup batió a Ablanedo y levantó a la afición de sus asientos. El clamor se apoderó de Chamartín. Salieron los pañuelos, se coreó al danés y se brindó por una tarde de fútbol festivo.




TRIBUNA: RICARDO GALLEGO

Un seguro de calidad

EL QUIRÓFANO - RICARDO GALLEGO 06/03/1995

Ataque. El Sporting quiso jugarle al Madrid con dos delanteros. Intentó que Pier dominara los balones por alto y que la velocidad de Morales descompusiera la defensa blanca. En el inicio del encuentro consiguió dominar el juego y el control del balón. Supo moverse en vertical y en todo momento buscaron la portería de Buyo. El Real Madrid tardó en encontrar la manera de crear peligro. Después de intentarlo de varias formas decidieron que eran ciertas jugadas individuales las que desequilibraban la defensa enemiga. Alfonso necesitó unos minutos para cogerle el ritmo a un partido después de una alarga ausencia.Defensa. El Real Madrid pasó algún apuro al principio del partido. Se encontró con un equipo que no se cerró en tomo a su área. Quizá ello le sorprendió y tardó en ajustar su colocación en el terreno de juego. Sufrió con la velocidad de los dos delanteros asturianos y necesitó estar muy atento a todas las acciones en las que el balón no lo tenía controlado. El Gijón quiso reducir el espacio para dificultar las acciones atacantes de los madrileños.. García Remón colocó un número considerable de jugadores en el centro del campo, que era donde quería que su equipo defendiese. Después del segundo gol el desorden en sus líneas complicó el trabajo a los defensores, viéndose en numerosas ocasiones superados.

Orden. Al inicio del encuentro el Spórting tenía muy bien distribuidas las obligaciones de cada jugador. Esto creó desconcierto y dificultades en el Madrid. Sacaron poco provecho de estos minutos. Llegaron con facilidad y crearon oportunidades. Sin embargo, una jugada extraña en la que nadie sabía realmente qué es lo que había sucedido, rompió todo lo conseguido en esos primeros minutos. Sus jugadores se desconcentraron durante unos instantes. Durante un partido muchas circunstancias pueden influir en la concentración del jugador. La experiencia es importante.




De RM



Goles para casi todos

El Madrid y el Barcelona recuperan el pulso anotador y Kodro le hace cuatro al Tenerife

06/03/1995

Fue un día frío pero gozoso para muchos espectadores. Para los de los equipos grandes, por lo menos, y también los de la Real Sociedad y los fans de Kodro.El Real Madrid acabó frente a uno de los rivales más flojos de la Liga, el Sporting, con un pequeño bache goleador. Los cuatro goles encajados por Ablanedo supusieron también un refrendo para los cambios introducidos por Jorge Valdano en un Madrid casi intocable: el regreso de los lesionados de oro, Redondo, dejando a Milla en la banda, y Alfonso, que terminó de momento con el breve reinado de Raúl. Quien no acabó con su sequía fue Zamorano. El chileno, además, ve acercarse a su trono de pichichi la espigada sombra de un jugador bosnio. Meho Kodro dio ayer felicidad a los donostiarras y a sí mismo y se convirtió en el primer jugador que esta temporada marca cuatro goles en 90 minutos. Los tantos endosados al Tenerife le dejan con 18 goles, a sólo uno de Zamorano en la clasificación de goleadores.

En plena resaca europea, con los sudores provocados por el PSG en el recuerdo, Cruyff envió el ultimátum -"sólo nos salvará ganar todos los partidos"- y sus jugadores se aplicaron. Ayudados por la expulsión de Cedrún, los azulgrana le encajaron tres goles a un Zaragoza venido a menos y también pendiente de sus andanzas europeas. La renovación del título liguero aún no ha entrado en el territorio de los sueños: sigue estando a cuatro puntos.

En los territorios bajos sólo hay una certidumbre: el Logroñés -aún no conoce la victoria en Las Gaunas- tiene casi todas las papeletas para el descenso. Por la otra se pelean Sporting, Racing y dos que se enfrentaron ayer: Valladolid y Atlético. El triunfo de los madrileños -el primero con Basile- alivia a los de Gil y sume en la sima a los pucelanos.



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SPORTING GIJÓN 1-0 REAL MADRID 02/10/1994

De RM


02/10/1994
Quinta jornada : En Gijón (El Molinón)
REAL SPORTING DE GIJÓN - REAL MADRID C.F. 1-0
Árbitro : Ansuátegui Roca
Goles : Velasco (86’)
REAL SPORTING DE GIJÓN :
Ablanedo II; J.E. Velasco, David G., J.R.L. Muñiz, Pablo J. Díaz; Rogelio L., Castaño A., Lediakhov (Marcelino E., min. 87), Emilio José; J.L. Morales (Caco Morán, min. 64), Pier.
(Entrenador: Mariano García Remón)
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Chendo, Hierro, Sanchís, Marcos (Butragueño, min. 60); Míchel, Milla,
Laudrup, Martín Vázquez (Amavisca, min. 75); Luis Enrique, Zamorano.
(Entrenador: Jorge Valdano)



De RM


Otro Sporting se le atraganta al Madrid

El equipo blanco domina totalmente en Gijón, pero encaja un gol a falta de cuatro minutos

MARIO DÍAZ. - Gijón - 03/10/1994


Dos meses sin perder y, en cinco días, el Madrid de Valdano fue a tropezar dos veces en la misma piedra. Que los dos rivales coincidan en llamarse Sporting no deja de ser una anécdota, ya que entre el portugués y el asturiano media un abismo futbolístico. El Madrid tuvo ayer el partido en sus manos, pero le faltó instinto asesino y un poco de suerte para que una serie de rechaces no acabasen en el gol de la derrota. Una derrota firmada, encima, por un ex madridista, Velasco.Valdano movió alguno de sus peones, pero el tablero volvió a ser suyo. Todas las combinaciones en este Madrid llevan a un mismo resultado: una superioridad abrumadora. No le importa jugar con blancas en el Bernabéu, y con negras lejos de Madrid. Como el martes en Lisboa, Valdano debió enterarse de la alineación del Sporting de turno media hora antes del comienzo. Por contra, García Remón llevaba semanas devanándose los sesos para tapar las bandas, atar a Zamorano a la tierra o estorbar a Laudrup, sin desbaratar todo el montaje.

Con su escaso. y tierno arsenal, el entrenador del Sporting armó lo más parecido a un equipo sólido y solidario, en el que todos trabajaban para todos en un intento de gripar el motor madridista. Un empate era un tesoro para un equipo aún conmocionado por el 5-0 del Benito Villamarín. Los rojiblancos, obedientes, cumplieron órdenes. Apenas pasaron del centro del campo y sus poco convencidos intentos de contragolpe tropezaban siempre con la soledad de Pier y Morales en el ataque. En esas condiciones, simplemente se trataba de esperar que Laudrup y compañía encontrasen un agujero en la muralla del conjunto asturiano.

El jugador danés puso balas en el cargador de su ataque, pero ni Zamorano en el minuto 6 en una llegada en solitario que no supo resolver tras driblar a Ablanedo, ni Luis Enrique en el 43, hicieron honor a las asistencias de Laudrup. Con orden, mucho espíritu de lucha y esa pizca de suerte, el Sporting se fue al vestuario en el descanso sin ninguna herida.

Michel y Luis Enrique nunca tuvieron ni un metro para sacar centros con ventaja para su ariete. Por eso el Madrid, a parte de los espacios inventados por Laudrup, se refugió en los córners para acercarse al gol. En el primer tiempo sacó en claro algún barullo y más de un coscorrón en los impetuosos saltos de atacantes y defensas. Nada más comenzar el segundo tiempo, el debutante Rogelio salvó bajo los palos un testarazo de Zamorano, y en el minuto 21 Hierro volvió a dar una muestra del poderío aéreo, madridista.

En Sporting seguía agazapado, temeroso e inseguro. En el primer tiempo no había lanzado ni un contragolpe peligroso, por su dedicación a los pelotazos sin sentido desde la defensa, imposibles incluso para uña bala como Morales. Sin embargo, el ex madridista dio ciertas esperanzas al Sporting en una jugada que acabó con un lanzamiento al lateral de la red. Fue la última oportunidad para que el delantero se tomase la revancha de su ex equipo. Poco después, García Remón le mandó al vestuario para dar una vuelta más de tuerca en el planteamiento defensivo.

Con Morán incrustado por delante de la defensa, el Sporting ganó aún más solidez y, aprovechando el adelantamiento de su mejor pelotero, Lediakhov, hizo por fin trabajar a Buyo. El guardameta madridista pudo celebrar la efemérides del récord igualado a Joaquín de mayor número partidos jugados en la Liga con un par de desvíos a remates del jugador ruso y de Velasco.

Valdano, en las antípodas de su colega de banquillo de ayer, también buscó soluciones, pero ofensivas. Todo lo que no fuese volver de El Molinón con dos puntos era para sentirse decepcionado. Butragueño fue un apoyo poco efectivo para Laudrup, pero Amavisca dio velocidad y garra a la banda izquierda del ataque. Pero entonces, el Madrid ya se encontró a un Sporting convencido de que era posible evitar la derrota. Los rojiblancos se juntaron todos cerca de Ablanedo e impidieron que el Madrid siguiese presumiendo de liderato, al menos por, esta jornada. Con lo que nadie contaba fue con el ramalazo final de Velasco, que llevó la locura a las gradas. La fiesta fue completa cuando en el descuento Pablo tocó lo suficiente un remate a bocajarro de Hierro que se fue alto.




TRIBUNA: RICARDO GALLEGO

La ley del fútbol

EL QUIROFANO - RICARDO GALLEGO 03/10/1994

Defensa. El Sporting mantuvo durante todo el partido una defensa en línea, sin otra intención que desbaratar todas aquellas oportunidades que pudiera tener el equipo rival. No buscó nunca su proyección en ataques, sino que, esperó y así no gastó energía. Dominó el juego aéreo y a pesar del gran número de córneres en contra tan sólo en dos ocasiones fueron rematados por los jugadores madrileños. El Real Madrid tuvo un trabajo delicado en defensa, pues casi siempre que atacaba el Sporting lo hacía en contragolpe.Ataque. Morales y Pier lucharon para que sus compañeros enlazaran con ellos. Estuvieron en inferioridad numérica con respecto a los defensas madridistas. No brillaron, pero mantuvieron a varios defensas blancos pendientes de ellos. El Madrid jugó todo el partido en el terreno de los gijoneses, y prácticamente los agobiaron, sin dejarles salir de su campo. Dispusieron de numerosas ocasiones de gol, pero no supieron materializarlas. Aprovecharon poco las bandas, y abusaron en ciertos momentos de la internada por el centro. No aprovecharon los numerosos córneres que provocaron. Se vieron siempre superados por los defensas sportinguistas en el juego aéreo.

Esperar. Cuesta mucho trabajo llegar a la portería contraria. Cada ocasión es distinta. De todas ellas hay que aprender. Los jugadores del Real Madrid fueron privados de rematar en numerosas ocasiones por esperar a que el defensa gijonés no consiguiera despejar. Todas las veces eran milímetros los que permitían mandar el balón a comer. En ninguna ocasión los madrileños intentaron adelantarse a los defensas asturianos y siempre esperaron el fallo. Nunca consiguieron modificar el desarrollo de las ocasiones que se estaban sucediendo y de las que no sacaban nada positivo.

La ley. Sabido es por mucha gente, que existe una ley en el fútbol. Esta, más o me nos, viene a decir: las ocasiones que no se aprovechan pronto se vuelven en contra. Los jugadores lo saben, por eso se desesperan cuando fallan ocasiones claras o cuando ven que son evitadas por piernas que aparecen de nadie sabe dónde. Por la cabeza del jugador empieza a crecer un temor: la primera ocasión que tenga el equipo contrario la aprovechará. Nunca sabremos si es ese temor interior lo que alimenta esta ley o es ella misma la que se venga del equipo que desaprovecha ocasiones. Otra cosa que el fútbol nos enseña es que el dominio del juego debe ser traducido a goles.


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lunes, 21 de marzo de 2011

REAL MADRID 4-2 ATLETICO MADRID 05/11/1994

De RM
Primer partido de Raul en el Bernabeu

05/11/1994
Décima jornada : En Madrid (Santiago Bernabéu)
REAL MADRID C.F. - CLUB ATLÉTICO DE MADRID 4-2
Árbitro : López Nieto
Goles : Míchel (20’ de pen.), Zamorano (25’, 44’), Raúl (36’)
Kosecki (27’), Simeone (44’ de pen.)
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Quique S.F., Alkorta, Sanchís, Luis Enrique; Míchel, Redondo, Laudrup,
Amavisca; Raúl (Martín Vázquez, min. 60), Zamorano (Dani, min. 79).
(Entrenador: Jorge Valdano)
CLUB ATLÉTICO DE MADRID :
Diego D.; Tomás R., Solozábal, Iván Rocha, Toni Muñoz; Simeone,
Soler B. (F. Ferreira, min. 46), Kosecki, Delfí Geli; Manolo S.D., Kiko.
(Entrenador: Jorge D'Alessandro)


El Madrid da una lección de estilo

El Atlético fue inferior, pero se defendió con orgullo y tenacidad

SANTIAGO SEGUROLA - Madrid - 06/11/1994


El clásico lo ganó el Madrid que crece. Desde el sótano ha vuelto un equipo que tiene grandeza y convicciones, que se ha elevado sobre la miseria rasante de las tácticas. Regresa a Chamartín el gusto por el fútbol, por los detalles, por la autoridad. Y todo esto ocurre ante la emoción de una hinchada que también había perdido la perspectiva. Creyó que sus mejores jugadores estaban perdidos para la causa, incapaces para llevar la bandera del juego grande. No es cierto: el Madrid dictó ayer una lección de estilo ante el Atlético, un equipo que también salió reivindicado. Sin el amparo del fútbol, defendió su suerte con orgullo y tenacidad. Quizá sea el primer paso para su rehabilitación definitiva.El fútbol tuvo la virtud de superar la expectación de una noche que venía eléctrica. Cien mil almas se reunieron en Chamartín, entregadas desde horas antes a las emociones del juego. Había la atmósfera de los partidos más exigentes. Ocurre en estos casos que las condiciones del clásico madrileño obligan a un juego más intenso que brillante. Así ha sido siempre. La tensión, el miedo a la gran responsabilidad, todos esos detalles que aparecen en la vieja pugna de vecinos, acostumbran a desdibujar el fútbol y favorecer el triunfo del temperamento. Esta vez, no. El juego alcanzó una altura excepcional, sometido al dictado de la clase de Redondo, Michel, Quique o Laudrup y al espíritu inquebrantable de Simeone o Manolo. Unos tuvieron el estilo y otros la fe de los resistentes. Triunfó el estilo, el talento del Madrid, un equipo que definitivamente ha tomado el vuelo que le ha faltado en los últimos años.


D'Alessandro se había mostrado un tanto ambiguo sobre sus planes. Mucho antes había comentado que el Madrid era el de siempre, más Laudrup, y que tenía un antídoto. El contraveneno previsto fue Soler. Es decir, un marcaje individual a la vieja usanza: el mejor de los vuestros por el peor de los nuestros. La decisión fue inoperante. El Madrid es más que Laudrup. En realidad, el partido sirvió para confirmar la jerarquía del equipo de Valdano y para ofrecer el mejor Laudrup posible. El jugador danés, que había enfermado de brillantez en los últimos partidos, escogió esta vez los sitios adecuados para jugar y matar por ese lado, la ecuación de D'Alessandro fue un fracaso. Pero la posición del técnico del Atlético era difícil. Venía a recoger un equipo desbordado por los acontecimientos y su terapia estuvo más dirigida a reforzar el ánimo de sus jugadores que a promover grandes variantes tácticas. En ese aspecto tuvo éxito. A pesar de la abrumadora superioridad del Madrid, el Atlético murió de pie.

Del partido salió un gran Madrid. La pureza de un fútbol fue casi cristalina. Allí había un equipo reconocible, dispuesto a llevar su compromiso por el estilo hasta el final. No hubo ninguna concesión al brochazo ni a la especulación. Y esta vez, unió la contundencia a la brillantez, una suma inalcanzable para el Atlético de Madrid. Se reunieron todos los mejores y sacaron sus mejores artes. El héroe fue Redondo, que marcó muy pronto la divisoria entre los buenos jugadores y los futbolistas que conquistan los partidos pero el partido dejó para el recuerdo la enorme categoría de Quique con la pelota y sin ella, el poder desequilibrante de Laudrup y la destreza de Michel, imponente en varias fases. Y claro, Raúl.

El chico apareció tres veces, todas decisivas en la suerte del partido. Estamos ante un delantero lleno de instinto y gol, uno de esos futbolistas que provocan la esperanza en el futuro del fútbol español. Raúl se fabricó el primer gol con un penalti que levantó división de opiniones. El segundo fue punto por punto el mismo de Zaragoza. Fue un saque rápido y habilidoso de Buyo, que buscó la carrera de Raúl. Enganchó la pelota en el medio campo, metió el molinillo hasta alcanzar el lateral del área y desde allí sacó el centro perfecto, un pastel para un cabeceador, como Zamorano. El tercero fue un modelo de precisión. Nació de una de las incontables intercepciones de Quique, de la carrera zigzagueante de Laudrup -el balón en un pie, el ojo en un lado y el pase en el otro-, y el remate tremendo, a un toque, de Raúl. Lo hizo un niño con la entereza de un hombre. No le impresionó el estadio, los cien mil espectadores, la pasión del partido y su inexperiencia. Parecía un futbolista de toda la vida, que ha vivido mil batallas con el Madrid, y todo lo que significa: la historia y la máxima exigencia.

La expulsión de Kiko, producida a medias por la habilidad de Buyo y la ingenuidad del delantero, ahondó más las diferencias. El Madrid cogió el balón y se lo llevó a casa. En medio del paisaje, se alzó la figura de Redondo, un futbolista con clase, carácter, oficio y capacidad de liderazgo. Lo que necesitaba un equipo que había perdido rango y prestigio en las últimas temporadas. Al final, el fútbol también es una cuestión de rango, de vuelo. Y Redondo lo tiene.


Un penalti desata la polémica

- Madrid - 06/11/1994

J. M.Menos el entrenador, Jorge D'Alessandro, todos los protagonistas del Atlético señalaron al árbitro para buscar un porqué a su derrota. Las quejas se concentraron en el penalti que originó el 10, con Raúl e Iván Rocha como protagonistas. Jesús Gil, el presidente, que vio el encuentro por televisión desde Marbella, también tuvo palabras negativas para el colegiado.

"Con el 0-0 nos encontramos con seis tarjetas y un penalti inexistente", indicó el propietario del Atlético. "Eso es cargarse el partido. El penaltí sólo estuvo en la mente del árbitro. Es lo habitual lo de siempre. El eterno error humano. Maldito error humano. ¿No nos han robado hoy?". Ramón Mendoza, el presidente del Madrid, dio una versión distinta: "Ha habido demasiada diferencia de calidad en el juego como para hablar del árbitro. Pasó inadvertido. Ha sido mucho Madrid".

Los protagonistas del lance tuvieron opiniones diferentes sobre el mismo. Iván Rocha, atlético, no tenía dudas: "El penalti no ha sido. Todos lo saben, pero quien manda es el árbitro. Habíamos empezado el partido bien, pero tras ese penalti absurdo... ¡Qué se. le va a hacer! En el Bernabéu te pitan penaltis así". Raul, madridista, tampoco vaciló: "Fue penalti. Me arrolló, y me quitó la, bota".

"El penalti", comentó Simeone, "fue injusto. Y cuando estás en una situación como la nuestra, una jugada así te hace volverte loco. Fue un gol que desencadenó el rumbo del partido. Lo bueno es que el Atlético ha dado la cara". Manolo tuvo tina opinión parecida: "El árbitro se equivocó y marcó el signo del partido. Hasta la jugada del penalti, el choque estaba equilibrado. Luego, llegó la expulsión de equipo. Fueron demasiadas adversidades". Ferreira prefería esperar a ver el lance por televisión. Con todo, no dudó en definirlo como una de las claves del encuentro: "De confirmarse que no fue penalti, sería haberle dado mucha ventaja al Madrid. En fin, era muy difícil iniciar la remontada en el Bernabéu".

El único de los rojiblancos que trató de restarle importancia a la jugada del penaltí fue su técnico. Jorge D'Alessandro fue rotundo: "El penalti nos descompensó un poquito, porque el Madrid hasta entonces no había llegado, pero para mí la jugada de cisiva fue el segundo tanto. Me molesta que te roben la cartera cuando sabes cómo lo van a intentar hacer". El técnico rojiblanco también criticó a Kiko por su expulsión (agarrón a Buyo): "Ha sido muy infantil. No estuvo listo, porque además estaba jugando bien. Nos rompió el partido cuando aún estaba abierto".

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miércoles, 26 de enero de 2011

REAL MADRID 4-2 ATLÉTICO DE MADRID 05/11/1994

De BLOG BLANCA EFEMERIDE

05/11/1994
Décima jornada : En Madrid (Santiago Bernabéu)
REAL MADRID C.F. - CLUB ATLÉTICO DE MADRID 4-2
Árbitro : López Nieto
Goles : Míchel (20’ de pen.), Zamorano (25’, 44’), Raúl (36’)
Kosecki (27’), Simeone (44’ de pen.)
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Quique S.F., Alkorta, Sanchís, Luis Enrique; Míchel, Redondo, Laudrup,
Amavisca; Raúl (Martín Vázquez, min. 60), Zamorano (Dani, min. 79).
(Entrenador: Jorge Valdano)
CLUB ATLÉTICO DE MADRID :
Diego D.; Tomás R., Solozábal, Iván Rocha, Toni Muñoz; Simeone,
Soler B. (F. Ferreira, min. 46), Kosecki, Delfí Geli; Manolo S.D., Kiko.
(Entrenador: Jorge D'Alessandro)




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jueves, 30 de diciembre de 2010

REAL MADRID 4-0 PARIS SG 04/10/1994

De años 90

04 de octubre 1994. Homenaje a Juan Gómez "Juanito".
En Madrid (Santiago Bernabéu)

REAL MADRID - PARIS SG (FRA) 4-0
Arbitro: Martín Navarrete
Goles: 1-0 Gordillo (p) 16´, 2-0 Dani 67´,
3-0 Butragueño (p) 79´, 4-0 Butragueño 89´.
R. Madrid:
Cañizares; Chendo, Gordillo (Lasa 45´), Alkorta, Nando
(F. Hierro 45´); Milla (Luís Martínez 45´), Míchel (Martín Vázquez 45´),
Amavisca, Sandro (Laudrup 45´), Butragueño, Dubovsky (Dani 45´).
Paris SG:
Fernández (Bats 45´); Llacer, Angan (Cobos 45´), Dieng,
Colleter; Sechet (Nouma 45´), Bravo, Valdo (Guerin 45´),
Murati (Allou 45´); Rai (Ginola 45´), Weah (M´Boma 45´).

* Tres de los cuatro hijos de Juanito, y el padre del jugador, sobre el cesped del Bernabeu.
* El Real Madrid y París Saint Germain saltaron al campo con dos grandes banderas,una con el rostro de Juan Gómez y otra con el número «7», que depositaron en el «Fondo Sur».
Un haz de luz con la imagen de Juanito se posaba en todos los rincones del estadio.Los espectadores encendieron sus mecheros.


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jueves, 23 de diciembre de 2010

REAL MADRID 2-1 DEPORTIVO 03/06/1995

De BLOG BLANCA EFEMERIDE


03/06/1995
Trigésimo sexta jornada : En Madrid (Santiago Bernabéu)
REAL MADRID C.F. - R.C.D DE LA CORUÑA 2-1
Árbitro : López Nieto
Goles : 1-0 Amavisca 39’, 1-1 Bebeto 68',
2-1 Zamorano 85’.
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Quique S.F., Hierro, Sanchís, Lasa; Luis Enrique, Redondo, Laudrup
(Sandro, min. 88), Martín Vázquez (Raúl, min. 64); Amavisca, Zamorano.
(Entrenador: Jorge Valdano)
R.C. DEPORTIVO DE LA CORUÑA :
Liaño; Boro, Ribera, Djukic, Nando Martínez; Aldana (Alfredo S.A., min. 59),
Donato, Fran, López Recarte; Bebeto, Manjarín (José Ramón, min. 62).
(Entrenador: Arsenio Iglesias)
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sábado, 18 de diciembre de 2010

REAL MADRID 2-0 SEVILLA F.C 05/02/1995

De Álbum sin título

Lasa celebrando el gol desde el medio campo tras recuperar el esferico tras un saque de esquina del Sevilla.

05/02/1995
Vigésima jornada : En Madrid (Santiago Bernabéu)
REAL MADRID C.F. - SEVILLA F.C. 2-0
Árbitro : Daudén Ibáñez
Goles : Raúl (61’), Lasa (90’)
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Quique S.F., Hierro, Sanchís, Lasa; Luis Enrique, Milla, Laudrup,
Amavisca; Raúl (Martín Vázquez, min. 77), Zamorano.
(Entrenador: Jorge Valdano)
SEVILLA F.C. :
Unzué; Martagón, J.M. Prieto, Diego R., M. Soler; Cortijo, Moacir, Dumitrescu
(Tevenet, min. 83), Estebaranz (G. Moya, min. 51); Rafa Paz, Suker.
(Entrenador: Luis Aragonés)


De Álbum sin título
Lasa roba el balón a Suker y después de avanzar unos metros dispara desde lejos

De Álbum sin título



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R.C.D. ESPANYOL - REAL MADRID 15/10/1994

De BLOG BLANCA EFEMERIDE
Buyo, Michel , Laudrup , Hierro , Luis Enrique , Quique;
Milla , Zamorano , Amavisca , Sanchís, Martín Vazquez

15/10/1994
Séptima jornada : En Barcelona (Sarriá)
R.C.D. ESPAÑOL - REAL MADRID C.F. 1-2
Árbitro : Santamaría Uzqueda
Goles : Iotov (59’)
Amavisca (26’, 40’)
R.C.D. ESPAÑOL :
Toni Jiménez; C. Mendiondo (José María G., min. 53), Herrera Z., Pochettino (Iotov, min. 53),
Torres Mestre; Roberto F., Kuznetsov, M.G. Arteaga, Lardín; Francisco L.A., Raducioiu.
(Entrenador: José Antonio Camacho)
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Quique S.F., Hierro, Sanchís, Luis Enrique; Míchel, Milla, Laudrup (Sandro, min. 77), Martín Vázquez; Amavisca, Zamorano (Butragueño, min. 72).
(Entrenador: Jorge Valdano)

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REAL SOCIEDAD 1-1 REAL MADRID 03/12/1994

De años 90
Michel cae lesionado gravemente .

03/12/1994
Decimotercera jornada : En San Sebastian (Anoeta)
REAL SOCIEDAD F.S.S. - REAL MADRID C.F. 1-1
Árbitro : Martín Navarrete
Goles : Kodro (90')
Hierro (63’ de pen.)
REAL SOCIEDAD F.S.S. :
Alberto L.F.; M. Fuentes, Imaz, Loren J., Aranzábal; Luis Pérez (De Pedro, min. 75), Pikabea, Karpin, Uría L.; Imanol, Kodro.
(Entrenador: Salvador Iriarte)
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Quique S.F., Hierro, Sanchís, Luis Enrique; Míchel (Sandro, min. 15), Redondo, Laudrup (Raúl, min. 84), Martín Vázquez; Amavisca, Zamorano.
(Entrenador: Jorge Valdano)

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REAL MADRID 0-2- REAL BETIS 18/06/1995

De años 90
Alfonso , Zamorano y Michael Laudrup portan la copa de campeones de liga.

18/06/1995
Trigésimo octava jornada : En Madrid (Santiago Bernabéu)
REAL MADRID C.F. - REAL BETIS 0-2
Árbitro : Fernández Marín
Goles : 0-1 Aquino 19’,0-2 Aquino 49’.
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Quique S.F., Hierro, Sanchís, Lasa; Luis Enrique (Alfonso, min. 63),
Redondo, Laudrup (Sandro, min. 69), Amavisca; Raúl, Zamorano.
(Entrenador: Jorge Valdano)
REAL BETIS :
P.L. Jaro; Jaime Quesada, J.A.G. Ureña, Josete, Vidakovic; Juan Merino,
Alexis, Cuéllar, Aquino (Olías, min. 84); Cañas, Stosic (Menéndez M., min. 65).
(Entrenador: Lorenzo Serra Ferrer)

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viernes, 17 de diciembre de 2010

SEVILLA 1-4 REAL MADRID 03/09/1994

De años 90

Michel y Zamorano celebrando el 0-4 de penalty.

03/09/1994
Primera jornada : En Sevilla (Ramón Sánchez Pizjuán)
SEVILLA F.C. - REAL MADRID C.F. 1-4
Árbitro : Díaz Vega
Goles : Bango (71’ de pen.)
Zamorano (1’, 4’), Alfonso (14’), Míchel (48’ de pen.)
SEVILLA F.C. :
Unzué; Jiménez J., J.M Prieto, Juanito R., M. Soler; G. Moya, Marcos M.,
Bango, Estebaranz; Monchu (Tevenet, min. 67), Rafa Paz.
(Entrenador: Luis Aragonés)
REAL MADRID C.F. :
Buyo; Quique S.F., Hierro, Sanchís, Luis Enrique (Chendo, min. 60),
Míchel, Milla, Laudrup, Martín Vázquez; Alfonso (Amavisca, min. 21), Zamorano.
(Entrenador: Jorge Valdano)

El Madrid es una fiesta

Los madridistas desarbolan al Sevilla en su debú liguero

SANTIAGO SEGUROLA - Sevilla - 04/09/1994

El Madrid se dio un homenaje en el viejo Nervión. Llegó a Sevilla y continuó el programa de festejos que inauguró frente al Palmeiras. Ahora mismo vive en estado de gracia, como si estuviera alumbrado por los dioses. Quizá, pero también hay una explicación más mundana, más apegada al suelo.El fútbol del Madrid irrumpe de la reunión de un grupo de grandes jugadores, dotados mayoritariamente para todas las artes que puedan verse en un estadio. Por aquí hay destreza, por allá fantasía y la intuición, y también la contundencia. Sin embargo, todo esa materia magnífica ha permanecido en estado de hibernación, sometidos sus mejores fútbolistas a un descrédito brutal. Primero recibieron mensajes confusos, luego sufrieron la herida de las primeras derrotas graves y por fin cayeron en un proceso destructivo que afectó por igual a su deseo por el juego y a su autoestima. Los sucesivos entrenadores tuvieron un efecto nocivo. Estuvieron más atentos a proclamar los defectos que las cualidades de sus futbolistas, y todos estuvieron presos de la vanidad: quisieron estar por encima del equipo.

La impresión es que se ha producido un cambio de escenario en el Madrid. Frente a las grandes teorías hay que decir que el retrato del equipo es practicamente el mismo que los anteriores. El Madrid que debutó en la Liga sólo presentaba dos novedades: Quique y Laudrup, sucesor de Hagi y Prosinecki, futbolistas de renombre. Y sin embargo, todo parece diferente. Los mismos futbolistas desacreditados -Michel, Sanchis, Martín Vázquez, Milla- son un año más viejos, pero han recuperado su esplendor. Bastante de su renacimiento para el fútbol tiene que ver con la recuperación de la estima. Hay un hombre, Valdano, que les ha dicho que tienen un talento inmenso y que deben agotarlo por encima del miedo y las críticas. Y también les ha dicho que el fútbol pertenece a los jugadores y nunca a los pizarristas.

La liberación volvió a apreciarse en Sevilla, una plaza siempre difícil para los madridistas. Por el camino quedaron varios asuntos para los estadísticas. El Madrid sacó del centro y devolvió la pelota al Sevilla quince segundos después. En medio estaba el gol más rápido que se recuerda en España. El toque atrás, Milla hacia Quique, la pelota a Michel, que dibuja un pase que recorre de manera perfecta el callejón del ocho, donde aparece Zamorano como un trueno para matar con un pelotazo. Ahí comenzó la fiesta madridista.

El Sevilla, que había salido con la obsesión de presionar, tuvo que hacer un cambio de papeles. Tenía que jugar. Y no pudo. Cayó noqueado, tumbado en cada jugada madridista, enredado en la tela de pases que tejió una y otra vez el Madrid. Llegó inmediatameente el segundo gol, que sirvió para confirmar que Zamorano ha encontrado una mina en Laudrup. En el vértice del diamante, Laudrup es una bendición para el fútbol. Y un ganador. Te raja con un pie de seda. Es la peor muerte posible, porque encima se gana la admiración del vencido.

Desde el segundo gol, el Madrid interpretó un monólogo que tuvo momentos brillantísimos. Volvieron a disfrutar del fútbol sus jugadores, una sensación perdida en el erial de los últimos años. Vean a Martín Vázquez, un alma en pena desde su regreso, que ha recuperado la vitalidad, la alegría, el desenfado que siempre le caracterizaron. En Sevilla dejó dos muestras asombrosas de fantasía y precisión. En la primera, enganchó la pelota en el medio campo, se quitó a un rival con una pisada de balón, siguió con un reverso de bailarín y tiró el pase corrido a Zamorano, que entregó a Amavisca, atropellado por los defensores sevillistas. Fue el primer penalti. Falló Laudrup y Martín Vázquez no quedó satisfecho. Una nueva invención del interior madridista produjo el segundo penalti y al cuarto gol madridista. La rotundidad del Madrid invitaba a un elogio global, pero detrás de la puesta en escena aparecían algunos jugadores que tuvieron una noche colosal como Quique y Milla.

Lo mejor de este Madrid está por encima de las cifras. Hay que buscar por debajo de la epidermis. Allí se encuentra. la sutileza, el ingenio y el deseo de reivindicación que exigen sus futbolistas.


De años 90


El gol del calentamiento

EL QUIRÓFANO : RICARDO GALLEGO 04/09/1994

Concentración. El Real Madrid empezó el partido concentrado desde la caseta, mientras que el Sevilla inició su Liga cuando ya había encajado dos goles. Todos los minutos son importantes, del primero al último, incluso los del calentamiento, en los que el Madrid ya aventajaba al Sevilla. La concentración es un elemento fundamental en el fútbol profesional.Control del juego. Los dos primeros goles trastocaron el reparto de papeles preestablecidos para ambos equipos. El Sevilla quedó bloqueado al tener que asumir la dirección del juego. Es un conjunto diseñado para el contraataque. Por su parte, el Madrid supo adaptarse a las exigencias que le marcó el desarrollo paulatino del encuentro. Los madridistas estuvieron bien en el control y mejor en la iniciativa, con la que siempre fabricaron peligro.

Defensa. Las diferentes filosofías defensivas de ambos bandos se encarnaron en el juego desplegado por Quique Flores y Jiménez. El madridista ayudó a sus centrales, tapó con eficacia las bandas y jugó con inteligencia y sentido colectivo los numerosos balones que robó. El sevillista, por contra, se limitó a ofrecer dureza para intentar solventar su misión destructiva. Ofreciendo la más clara muestra en la acción del tercer gol en su entrada a Alfonso.

El achique. Con frecuencia se entiende que lo importante en esta fórmula es el empuje de los defensas a los delanteros, llevándolos lo más lejos posible de su área. El Sevilla lo consiguió. Sin embargo, olvidó la segunda premisa del manual del achique: sus centrocampistas no acertaron a controlar al poseedor del balón y le dejaron inventar un antídoto contra el fuera de juego.

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"Encontramos la posibilidad de disfrutar" afirma Valdano


SANTIAGO ROLDÁN - Sevilla - 04/09/1994

El técnico del Real Madrid, Jorge Valdano, apareció en la sala de prensa del Sánchez Pizjuán tras pasar revista a un vestuario feliz pero castigado. Dos esguinces en los tobillos de Alfonso y Luis Enrique, las, secuelas de un pisotón en un pie de Quique y un fuerte golpe en el muslo derecho de MÍchel. "No creo que el partido haya dado como para tener este parte de guerra", señaló el técnico. Su lectura del partido, estaba muy mediatizada por los dos primeros goles de su equipo: "Sin duda, este equipo que siempre ha estado atenazado por una especie de síndrome de impaciencia, encontró pronto el gol, un buen motivo para tener tranquilidad y olvidar la impaciencia". Para Valdano un resultado tan claro en el inicio del campeonato "sirve para generar mas entusiasmo en un equipo que ya llega entusiasmado con un proyecto. Hemos encontrado la posibilidad de disfrutar. Necesitabamos un poco más de crédito porque en nuestra última comparecencia , ante el Palmeiras, atravesamos muchas dificultades. Este partido no ha dado este crédito". Sin embargo, advirtió: "A todo esto hay que darle continuidad. No olvidemos que el Madrid también arrancó la pasada temporada ganando 1-4 y después pasó lo que pasó".Valdano reparó en las dificultades que el Sevilla tuvo que afrontar: "Dos goles tan tempraneros rompen muchos planes. Además, la baja de Suker se ha debido notar porque se trata de un futbolista que contagia de entusiasmo a sus compañeros y al público".

El míster blanco terminó reconociendo que lamentó el gol del Sevilla: "No jugamos para divertir al público con los goles del enemigo".
Lesión de Alfonso

Alfonso, que espera conocer el alcance definitivo de su lesión para saber si podrá acudir a la convocatoria de la selección española, que el próximo, miércoles juega en Chipre, dijo al término del encuentro: "No parece que sea grave; sólo un esguince. Lamento haber tenido que abandonar el encuentro tan pronto".Míchel hizo un rápido análisis del encuentro: "Empezamos tan bien que parecía difícil que el partido se nos torciera. Lo he pasado bien, aunque salgo con un golpe. El resultado y el juego del Real Madrid sirve, al menos, para empezar la Liga con alguna confianza".

Luis Aragonés no salía de su asombro. El entrenador del Sevilla admitió ser incapaz de analizar el encuentro: "Ha sido un partido extraño. No se pueden sacar muchas conclusiones de un encuentro en el que en cuatro minutos te hacen dos goles". El entrenador sevillista señaló que "hay mucho tiempo" para subsanar los errores que cometió ayer su equipo.
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